lunes, 1 de julio de 2013
Mi oficio.
Me hablan de oficios y yo pienso que el mejor casi con certeza lo tiene el viento, por eso de golpear, acariciar y mecer tu pelo. Pero no, no puede ser tan sencillo elegirlo.
Tal vez lo tenga el suelo en el que queda impresa la huella de tu pie desnudo, o la ola que se llevó tu culo. Quizás el calor del que siempre serás presa, al que nunca podrás desterrar, al contrario que los hombres, de tu alcoba; el que siempre te hará sudar.
E imaginar el de cristal líquido que escandaliza tus poros, o el porro que te mece y te canta una nana al oído, con la serenidad que solo puede tener el humo. Pudiera ser, digo yo que podría ser, el de sueño, para poder entrarte a cada noche de lleno. Y tú sin posibilidad de huída.
Pero que hablo de oficios, si el mejor de todos es el mío; el de saber como eres con todos mis sentidos.
lunes, 17 de junio de 2013
Telonera.
Por sentarnos a ver si el sol quiere como se fusionan nuestras sombras, y verlas fundirse en una sola sin que la frontera de la piel incida, sincronizándolas en escala de grises y grabando así en el suelo la silueta que pego cada noche en mi techo.
Por eso de seguir andando ciegos, entre precipicios y paso a paso, al ritmo de artilugios ancestrales que despiertan del coma para enseñarnos la demencia más cuerda. Esa que se borda poco a poco y con delicadeza en tu lengua.
Que si no te veo me siento un rato a recordar tu sonrisa, a ver como induce una vez más el caos en mi cuerpo. Y mientras afuera el mundo termina de volverse loco.
Lee todos los libros, aprende cuanto puedas y luego quémalos porque todos ellos mienten. ¿Anatomía? la verdad es mucho más sencilla: el cuerpo es solo una extensión del corazón para poder querernos. Abres el telón, comienza la obra y tú te vas. Y yo me quedo esperando un final que nunca empieza. Me habré confundido de hora. Respiro, miro un reloj al que robaste las agujas en un descuido.
Y apareces, aunque sea tan solo para cerrar el telón.
Y es así como yo aunque con frío consigo dormir, porque sé que si vuelves a cerrarlo, es porque duermes tras él, cerca de mi... y porque mañana lo volverás a abrir.
martes, 11 de junio de 2013
Luces De Septiembre.
Desde aquella noche he sabido que algún dia, no importaba cuándo, llegaría nuestro momento. Que en un lugar lejano, las luces de septiembre se encenderían para nosotros y que esta vez, ya no habría mas sombras en nuestro camino.
Esta vez sería para siempre."
sábado, 25 de mayo de 2013
Mi morfina.
Siempre me he preguntado que sería aquello en lo que pensaría en ese último segundo antes de morir. Ahora estoy en paz al saber que será tu sonrisa, sin lugar a dudas, mi beso de despedida, esa última caricia invisible; la última sensación de calidez. Ya no me preocupa la idea de irme, no es cuestión de que tenga o no prisa por hacerlo, sino de que simplemente por fin sé como la recibiré.
Y tú habrás sido la mejor oportunidad para redimirme, para olvidar. Para vivir. La que se hizo un hueco junto a él.
Mi morfina.
Y tú habrás sido la mejor oportunidad para redimirme, para olvidar. Para vivir. La que se hizo un hueco junto a él.
Mi morfina.
martes, 21 de mayo de 2013
Ciclo.
Sin duda lo peor de que te torture esta vida por el día, es que al llegar la noche no haya nadie para curarte. Y llegar a la cama con el temor de que el sol atraviese en cualquier momento la persiana y se hunda en tu ojos, secándolos, quemando los sueños. Tierra estéril. Y mientras tanto la vida real tan ignífuga como siempre.
Con todos esos ruidos que no quieres oir resonando en tu cabeza, con una armonía impropia de una composición tan dolorosa y psicodélica. Y al compás de ésta y siempre firmes, tus tormentos, que nunca duermen y bailan libres entregando tus bostezos como presente a los lustros. Tu piel sufre el mono de unos labios, de unas manos, de otra piel; pero hoy como ayer en su lugar solo están las sábanas. Con el cuerpo semirígido sobre una cama que a cada día resulta más incómoda, preparándose para encajar ese golpe que nunca sabrás librar y que algún día dejarás de recibir. Y es por eso, y quien sabe si algo más, que ahora saboreas tranquilo como el sol se descuelga lenta pero inexorablemente de su trono en el cielo. Sabes que volverá, y con él éste infierno.
Más algún cielo que alcanzar.
domingo, 12 de mayo de 2013
Another Night.
Sé que estoy pagando el precio por lo vivido, y no me avergüenzo de ser un preso que sueña con una risa que abra la cerradura y una mano que le lleve lejos de aquí.
Me aguantaré las ganas, pero que mis últimas palabras para ti sean "te necesito aquí".
miércoles, 17 de abril de 2013
Anocheció.
Anocheció. Sus párpados cayeron como viejas y pesadas persianas; rotas, la lluvia se deslizó imparable. Él sabía cuál era la única función de sus párpados, nunca se mintió, la verdad siempre nítida y afilada: cuando las tormentas comenzaron a nacer dentro de sí mismo comprendió que aquellas barreras no estaban para que algo no entrara... sino para que no saliera. Sus labios saborearon gotas extraviadas; océano de óxido. Condenado a la muerte más lenta a manos del peor de los venenos: la sal que nace en las entrañas de uno mismo. Día a día, sufriendo a pelo.
Los infiernos son personales e intransferibles, se podría decir que están hechos a medida.
Cuando una persona lleva un dolor insoportable e incesante por dentro, tiene la necesidad de buscar algo que le anestesie, pero el problema radica en que conforme pasa el tiempo los anestésicos van perdiendo eficacia. Drogas, violencia... todo, incluso eso, va perdiendo fuerza. Y al final solo queda la más potente de las anestesias; el propio dolor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





